Bienvenida a la que cambia
Aurora recibió una carta de su tía, había sido su cumpleaños pero no había podido acudir, así que luego de llegar de su clase de canto, cenar y bañarse, su mamá le entregó un sobre con letra bonita que decía “Para Aurora”.
… Qué emocionante ver los cambios darse, notar el crecimiento de los árboles y las flores, ver cómo tu cabello también se hace más largo, distinguir las líneas que tu sonrisa marca en tu pielecita.
Me llenan de esperanza y alegría tus preparaciones para el vuelo, me enternece la valentía con la que enfrentas todo lo que sucede, y admiro la ternura de la que eres autora.
Deseo que te sientas verdaderamente acompañada y que tus pasos y pasitos siempre encuentres la mano de otra que te ayude a sostenerte si hace falta.
Yo construiré rinconcitos para todo lo que traerás de tus viajes, sillas nuevas para las que te van a acompañar en los festejos, comida deliciosa y calientita para todas nosotras…
Aurora sonreía dulcemente y sus ojos brillaban, le alegraba saber que había mujeres como su tía, su madre, y todas sus amadas.
“Con amor”, cerraba la carta de su tía, lo que le pareció casi redundante, pero enternecedor. Y se durmió, feliz y amada.
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