Fueguita
Ella es una mujer sumamente hermosa, llena de ternura e inteligencia. Desde el momento en que la conocí, ha sido quien me ha abrazado durante la tormenta, me compartió de su rabia y esperanza en nuestras batallas; han sido muchos años juntas, muchas risas, muchas palabras, muchos dolores de panza, muchos sostener la mano, sostener los pensamientos.
Ella es fueguita, es cálida cuando está cerquita y también es llama que enciende la hoguera.
Parecía que nos haríamos viejas juntas, seguiríamos alimentando la fuega por siempre. Me quedan muchas preguntas sobre el aire…
Has decidido brindarle tu mano a ese otro, cuidarlo y procurarle la alegría, el lugar seguro. Pero tus elecciones están sobre mí, sobre mi pecho abierto, sobre mi corazón y mi lugar seguro.
¿Por qué le has elegido por encima de mí y de toda nuestra historia?
Juntas fuimos poderosas, las manos entrelazadas, todos los incendios juntas.
La herida que tengo se siente enorme y dolorosa, creo que no podré recuperarme.
Sin embargo, voy a seguir aquí para tomarnos de la mano si vuelven a intentar hacernos daño.
Sin embargo, tendré la fueguita encendida si quieres volver a prender fuega.
Seguiré alimentando lo que una vez soñamos, porque puede que un día vuelvas, tal vez seas otra, tal vez sean otras, tal vez te veas distinta o seas distinta, tal vez no seas tú, pero sí seas tú.
Te dejo en una parte de mi corazón, te guardo tantito porque ahora me duele mucho quererte.
Quisiera irme porque ya tengo un lugar seguro con otras amoras y allá me siento bien; te dejo pistas, un camino hecho de todas las fueguitas que compartimos, te dejo la puerta entreabierta por si te quieres asomar, por si quieres ver la fuega hecha por mujeres para mujeres.
Te dejo, pero estoy para otras.
Amora:
Abrazo lo que fuimos,
abrazo fuerte lo que me diste,
abrazo la posibilidad,
abro mis brazos y te dejo ir.
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