Eco de corazonas

Yo soy ancestra porque he aprendido a vivir y a resistir cada año de esta vida. Mia.

He aprendido a ver mi reflejo y ser referenta.

He buscado y buscado en las miradas de las otras ese algo que tenemos las lesbianas.

He reconocido esta herencia, este potencial sin haberlo visto, con solo sentirlo.


Con solo sentir puedo reconocer que las otras pueden escuchar el retumbar de mis pasos, escuchar mis palabras y repetir los nombres de aquellas que han creado desde sí mismas, en el momento que las necesitábamos.


El sentido de mi existencia como ancestra es el repetir, es el recordar aquello que nadie nombra y que mucHOs se niegan a escuchar.


El repetir una palabra convierte un eco y un eco puede distorsionar otros sonidos, sonidos que las niñas no deberían conocer, que ellas solo disfruten cantos, coros y ecos que vienen del pecho de las mujeres, sonidos de cuerdas de instrumentos mágicos llenos de lesbiandad


Somos nosotras las que tenemos la palabra y decidimos a quién pasarla, con quien compartirla para que permanezca en nuestros recuerdos y en los suyos. Recuerdos de fuega, amora y cariña.


Mi acción más potente de lesbiana vieja ha sido;

Ser fruta y camino para que otras no pierdan el rumbo, en su interior aguarda el mapa que su madre y abuela han puesto en ella.

Ser fruta y compañía para fortalecer las dudas y el hambre cuando las respuestas sobre una misma escasean.

Ser fruta y semilla para perecer en la tierra un día, para que otras puedan crecer, crear y creer que vale la pena vivir esta vida de lesbiana.

Que solo lesbiana podría volver a decidir ser.


Habré de seguir existiendo mientras tú te mantengas con vida, y le hagas eco a mi vivir.


Memoria, Paula Mayor


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